
Se cuenta que en un pequeño pueblo, un grupo de personas se divertian con el tonto del lugar, un pobre infeliz de poca inteligencia, que vivía de hacer pequeños recados y limosnas.
Diariamente algunos hombres llamaban al tonto al bar donde se reunían y le ofrecían escoger entre dos monedas: una de tamaño grande de 40 reales y otra de menor tamaño, pero de 200 reales.
Él siempre cogía la más grande y menos valiosa, lo que era motivo de risas para todos.
Un día, alguien que observaba al grupo divertirse con el inocente hombre, le llamó aparte y le preguntó si todavía no había percibido que la moneda de mayor tamaño valía menos y este le respondió:
- Lo sé, no soy tan tonto, vale cinco veces menos, pero el día que escoja la otra, el jueguito acaba y no voy a ganar más mi moneda.
Esta historia podría acabar aquí, como un simple chiste, pero se pueden sacar varias moralejas:
- La primera: Quien parece tonto, no siempre lo es.
- La segunda: ¿Cuáles eran los verdaderos tontos de la historia?
- La tercera: Una ambición desmedida puede acabar cortando tu fuente de ingresos.
Pero la conclusión más interesante es: Podemos estar bien, aun cuando los otros no tengan una buena opinión sobre nosotros mismos. Por lo tanto, lo que importa no es lo que piensan de nosotros, sino lo que uno piensa de sí mismo.
El verdadero hombre inteligente es el que aparenta ser tonto, delante de un tonto que aparenta ser inteligente.



2 comentarios:
Bueno, a mí me parece injusto que esta entrada no tenga ningún comentario porque la historia me parece ralmente buena y muy pertinente...
es suya?
La única, es que tampoco esto es así siempre: hay tontos que callan mucho y a veces no lo aparentan (yo podría ser uno) y listos que hablan sin parar... pero no es lo más habitual.
...Y respecto a lo que decía al principio, bueno... yo suelo estar para subsanar las injusticias y entuertos ;-)
No, la historia NO es mia. Es de 1 página web, el link a ella está en el título de la entrada. Es un poco friki...
Yo creo que demasiado a menudo paso por la tonta del pueblo. Pero es que demostrar que no eres tonto creo que ya no me interesa. Pasooooo
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